jueves, 19 de octubre de 2017

Alerta en la TV Pública por amenaza de ajuste después de las elecciones

Sostiene La Política On Line que hay tensión en la TV Pública por la amenaza de ajuste después de las elecciones. El Gobierno pidió listas de "prescindibles". Bronca con un gerente que sobrevivió desde la gestión de Bauer
Los trabajadores de la TV Pública están en alerta ante la posibilidad del ajuste que dispondría el Gobierno en el canal luego de las elecciones del domingo.

Fuentes de la TV Pública aseguraron a LPO que el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, encomendó a las autoridades del canal que confeccionaran una "lista de empleados prescindibles". Desde el entorno de Lombardi aseguraron a este medio que no tenían la misma información.

El principal apuntado es el Gerente Artístico y de Producción, Martín Teitelbaum, un sobreviviente de la gestión del kirchnerista Tristán Bauer, que según los trabajadores está aplicando "la fe de los conversos" para identificar a aquellos trabajadores relacionados con el Gobierno anterior.

Más incómodo está el director ejecutivo de Canal 7, Horacio Levin, que estaba prácticamente retirado y volvió a la función pública por pedido de Lombardi.

El ajuste no sólo alcanzaría a la TV Pública sino a otros organismos del sistema de medios, como Radio Nacional y TelAm.
Fuente: LPO

miércoles, 18 de octubre de 2017

El viacrucis de una periodista para conseguir justicia

Tras luchar contra el miedo y su propio periódico, una redactora de Guanajuato logra una condena contra el alcalde que ordenó darle una paliza. México es uno de los países del mundo más peligrosos para los periodistas
Por: Jacobo García
Las agresiones contra periodistas están llenas de historias de fracaso. Lo son los asesinatos de Javier Valdez o Cecilio Pineda, quien contaba con protección oficial, o el de la propia Fiscalía especial para delitos contra la prensa, incapaz de resolver un solo caso en el país más criminal para los periodistas, por ejemplo.

Hay, sin embargo, desde hace un mes, un caso de éxito.

Se trata de Karla Silva Guerrero, una redactora de 27 años de un pequeño periódico de Guanajuato que ha bregado con las autoridades, con su periódico y con su bolsillo hasta lograr el encarcelamiento de las seis bestias que casi la matan a patadas en la redacción. La joven periodista casi ha roto la tradición que dice que de los 110 periodistas asesinados en la última década, prácticamente ningún caso ha llegado a una condena.

A primeros de septiembre de 2014, Karla, de aspecto fràgil, acababa de terminar sobre el teclado las papas fritas de su almuerzo. Escribía un correo cuando escuchó su nombre a gritos en la redacción del El Heraldo de León.

-Karlaaaa

-Soy yo, ¿qué quiere?

En ese momento un tipo al que apodaban El Buda se le acercó y le dio el primer puñetazo en la cara. Los 43 kilos de Karla cayeron al suelo y entonces comenzó una lluvia de patadas en la cabeza, en el vientre y en la cabeza de nuevo. Como pudo se arrastró hasta el hueco de su escritorio donde esperó a que pararan los golpes.

Otros dos hombres vigilaban la entrada y amenazaban a otra redactora con un cuchillo.

Aquellos tipos le dejaron la cara de porcelana destrozada, dos coágulos en el cerebro y dos frases que resumen una etapa: “Para que le bajes de huevos a tus notas” o “sigue publicando tus pendejadas”, dijeron antes de salir de la redacción por la puerta principal.

El encargo lo había hecho el alcalde del municipio de Silao, Enrique Solís Arzola (PRI), una población rural de Guanajuato de 175.000 habitantes. El alcalde se lo ordenó a su jefe de seguridad quien, a su vez, contrató a tres de sus policías para que ejecutaran la paliza. Por todo ello recibirían 5.000 pesos, unos 260 dólares, según se supo en el juicio.

Los autores fueron detenidos y durante los últimos tres años Karla ha asistido a un calvario que incluye 80 audiencias y careos hasta conseguir la condena de los seis implicados el mes pasado. ”Claro que tenía miedo pero si buscas justicia debes dar la cara a tu verdugo”, resume con aplomo. Paralelamente surgieron los problemas en su periódico, y para poder acudir al juzgado tenía que canjearlo por días vacaciones “Hasta que el Ministerio Público obligó al periódico a facilitarme las declaraciones”, recuerda.Unas semanas antes Karla había publicado dos noticias que lo habían sacado de quicio. La primera tenía que ver con una empresa de seguridad, envuelta en un escándalo con un perro. Un asunto menor hasta que descubrió que la empresa ni siquiera estaba dada de alta. Fue la gota que derramó el vaso de una lista de denuncias que hasta entonces versaban sobre coladeras que no funcionaban o la utilización de dos plazas de estacionamiento prohibido para que el alcalde dejara su coche. Cosas de pueblo.

Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo y más de 100 comunicadores han sido asesinados en la última década en México. Con 11 periodistas asesinados, este año terminará como el más mortífero para la prensa en las últimas décadas. El último, la semana pasada, fue Edgar Esqueda, fotoperiodista de San Luis Potosí cuyo cuerpo apareció en un páramo después de que un grupo de hombre armados lo sacara de su casa.

“En los pueblos es donde se dan la mayoría de las agresiones y asesinatos de periodistas pero casi todos prefieren callar”, explica Karla, quien recuerda las dificultades que enfrentó desde el principio “porque no tenía dinero para contratar a un abogado y ni siquiera había uno en todo Guanajuato que supiera llevar un caso de periodistas”.

Finalmente ayudaron a Karla asociaciones de Derechos Humanos como Las Libres, que trabaja con mujeres que sufren violencia, más activas y organizadas que las de periodistas “Ellas me dieron el ánimo y la fuerza necesaria para saber que se podía”, recuerda por teléfono. El Centro de Investigaciones CIDE y Articulo 19, se centraron en los reclamos al Estado.

La agresión es reconocida como un caso de “éxito” entre los colegas, pero pone de relieve las miserias estructurales.

Karla se creyó la profesión en un pueblo donde la supervivencia es la publicidad oficial. Tres años después de la paliza, el alcalde está en libertad y ella sigue comiendo papas sobre el teclado y cobrando menos de 300 dólares mensuales.
Foto: CuartoOscuro
Fuente: El País

La intimidad de los niños no debe ser violada

La Cámara Civil confirmó la responsabilidad de un canal de TV por la difusión de los datos personales y fotos de un niño vinculándolo con un posible abuso sexual. El fallo hizo hincapié en la afectación del derecho a la intimidad y a la imagen
Una madre, en representación de su hijo menor de edad, promovió una demanda contra el canal América TV por la difusión de datos personales y fotos del niño en el programa televisivo “Contra reloj”, en el marco de una denuncia por supuesto abuso deshonesto.

La mujer señaló que el medio violó la intimidad de su hijo “publicitando hechos que si bien no fueron comprobados judicialmente, al darse difusión, dejaron al niño en estado de exposición, habladurías públicas, menoscabo y discriminación”.

El juez de primera instancia consideró que la demandada “actuó arbitrariamente violando el derecho a la intimidad del menor al difundir su imagen” contrariando lo previsto por los Tratados Internacionales de rango constitucional y lo dispuesto por la Ley 20.056.

En consecuencia, el magistrado de grado hizo lugar a la demanda, al entender que el canal de televisión no obró con prudencia, a pesar de que se trataba de un menor de edad “expuesto a una situación más que delicada”.

En los autos "P., M. c/ América TV s/ Daños y perjuicios", la Sala K de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil coincidió con el a quo en que la difusión de la nota y la divulgación de la imagen del menor "han afectado, sin un interés legítimo que lo justifique, su derecho personalísimo a la intimidad y a la imagen".

En efecto, el fallo hizo hincapié en la afección de su derecho a la intimidad, dado que el medio difundió la información, con datos personales y familiares identificatorios del niño vinculándolo con un posible abuso sexual, colocando subtítulos con su apellido, refiriéndose al menor por su nombre y mostrándose fotos de éste en una playa.

Los vocales concluyeron que “aun cuando pudiera calificarse como de interés general la investigación de los hechos, no lo es ciertamente, la divulgación de imágenes que involucran a un menor”, y así recordaron la prohibición legal establecida por la Ley 20.056.

Dicha normativa prohíbe en todo el territorio del país la "publicación de episodios relacionados con personas menores de 18 años que estén incursos en delitos o contravenciones, o que sean víctimas de ellos, que se hallen en estado de abandono, en peligro material o moral, cuando con la publicidad se exhiba al menor, se hagan públicos sus antecedentes personales o familiares de manera tal que puedan ser identificados".
Fuente: Diario Judicial

El futuro de "La Nación" luce insondable, lo saben sus directivos; lo sufren los trabajadores

Lorena Retegui hace un análisis de los cambios que se generan en los procesos productivos y de trabajo en el diario La Nación tras el objetivo de monetizar el contenido digital y ante el incierto futuro del diario en papel
Por: Lorena Retegui
Se acaban de cumplir cuatro años del traslado del diario La Nación (redacción y oficinas) a Vicente López, luego de permanecer durante tres décadas en un edificio cercano al histórico Luna Park. La mudanza implicó mucho más que una simple transformación arquitectónica: significó nuevos planes para el producto y otros capitanes a cargo del barco, con el foco puesto en monetizar el contenido digital. Enlazado a ello, un escenario disruptivo en los procesos productivos y del trabajo. Todo ese combo genera –todavía– tensiones en la redacción por las actuales condiciones laborales y por el futuro incierto de la nave insignia: el diario papel.

La llamada “convergencia de redacciones”, lanzada con serpentinas en 2009, nunca pudo asentarse. No hay espacio en estas líneas para ingresar en las razones, pero tras la mudanza la directiva fue clara: no volver a ese modelo. Era momento de un golpe de timón: un nuevo CEO en la compañía y otra cabeza de redacción (en rigor, en menos de cuatro años, dieron un paso al costado dos secretarios generales). En las comunicaciones institucionales el latiguillo que prospera es que “el usuario web nos va a sostener el negocio” y que “tenemos que enfocarnos en la experiencia del usuario”.

Una de las principales bajadas de la “Gerencia de Transformación” de La Nación es profundizar aún más el uso de las métricas en tiempo real. Todos, incluso los que tienen ADN papel, tienen que producir y distribuir contenido de “éxito garantizado”. Es decir, el termómetro será el Charbeat o el software que lo supere. Quien lleva hoy la voz cantante de lo que se debe publicar es el editor social media. No es nuevo para la redacción de La Nación. Hace ya unos años que el minuto a minuto de la web genera desconcierto y quejas entre los periodistas que ven cómo su productividad es controlada en función de los clics. Incluso, al extremo de exponer a redactores online, en base a los números de la semana. Lo novedoso es que la empresa blanqueó que las métricas serán la brújula para todos los soportes y eso incluye al papel. La redacción se inundó de pantallas que visualizan las métricas en tiempo real y las llamadas “nubes de Google”. Si el buscador da indicios de que la gente sigue interesada en una temática publicada meses atrás, se vuelve a publicar. No hay pruritos. Se produce, cada vez más, en función de lo que rinde. La “tiranía del clic”, como señalaron Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein, está más vigente que nunca en la redacción de Vicente López.

De fondo, la búsqueda imperiosa de que los ingresos por el contenido web engorden los números de la compañía. Se sabe que la venta del papel viene en caída constante: sólo en los últimos cuatro años, La Nación disminuyó en un 23% la venta de circulación neta anual (datos del IVC). El año pasado cerró con un promedio de 130.520 ejemplares vendidos, por debajo incluso del peor año de las dos últimas décadas que fue 2009, con 147.977 ejemplares anuales. Al interior de La Nación ya nadie se sorprende por superar cada año los mínimos históricos.

La empresa decidió apostar al online y para ello equiparó el sueldo de los periodistas de la web que hasta septiembre de 2013 ganaban, en promedio, un 40% menos que sus pares de papel. Se apostó, también, a los contenidos exclusivos para móviles y plataformas de redes sociales, a proyectos (de calidad, por cierto) como La Nación Data y en agosto de este año lanzó, unos meses después que Clarín, los llamados muros de pago (paywall), para quienes lean más de 40 notas por mes en sus computadoras, tabletas y celulares. No obstante, la paradoja de esta marea digital es que la vaca lechera todavía es la edición papel, principalmente a través de los ingresos por venta de publicidad.

En el medio, hay apertura de retiro voluntario; rumores de más achique para el diario, tanto en el producto como en la plantilla de sus trabajadores; más carga laboral para todos; frustración ante la lógica reinante de las métricas; malestar por el pedido de ser plurifuncionales sin remuneración extra, y un esquema que aviva aún más la guerra fría en las diferentes culturas que habitan la misma redacción: el proyecto del canal de televisión por cable y digital LN+ no consigue despegar en el rating (es de los más bajos en el cable) ni muchos menos repuntar desde lo económico. Al contrario, hoy es un proyecto muy costoso, que genera malestar entre los periodistas que no ven remunerado su trabajo.

Como dice el docente e investigador Martín Becerra, en la cultura digital, tanto en su producción como en su circulación, sus protagonistas no consiguen una hoja de ruta y el horizonte “luce insondable”. Lo saben sus directivos; lo sufren los trabajadores.
*Doctora en Ciencias Sociales de la UNQ.
Fuente: Diario PáginaI12

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